Una locura. El BélgicaJapón ha sido una locura, uno de los mejores partidos de lo que llevamos de Copa del Mundo y, por suerte para los Diablos Rojos, no el último partido para los belgas en este Mundial. Gracias a la victoria con gol de Nacer Chadli en el 94′, Bélgica se enfrentará a Brasil el próximo viernes a las 20:00 hora española.

Roberto Martínez formaba con su once de gala. Como anunciara en rueda de prensa, los Diablos Rojos volvían a contar con Vincent Kompany y el capitán espiritual del equipo belga era parte del once titular. El resto, los de siempre. Once que se saben de memoria los niños y niñas de Bélgica.

La primera parte de Bélgica no fue buena. Ante una Japón muy bien plantada que en todo momento siguió el plan establecido, los Diablos Rojos únicamente encontraron el arco de Kawashima a través de destellos. Lukaku, superior físicamente, no encontraba respiro entre el magnífico marcaje de los centrales nipones y apenas los regates de Hazard hacían temblar a una selección japonesa que se reponía rápidamente y hacía daño a Bélgica atacando sus carriles, con Meunier y Carrasco sufriendo mucho a las espaldas.

Tras el descanso, se vinieron los problemas sobre los de Roberto Martínez. Japón salió mejor plantada y atacó la espalda de una Bélgica que parecía todavía dentro de vestuarios. Jan Vertonghen cometió su primer y único fallo del campeonato y Hamaguchi lo aprovechó para ganarle el espacio y batir a Thibaut Courtois en el mano a mano. Era el 0-1. Poco después, Inui fusilaba al meta del Chelsea desde el fuera del área con un magnífico disparo ante la parsimonia defensiva del centro del campo y los defensas de Bélgica. 0-2 con 30 minutos por delante. Bélgica estaba contra las cuerdas.

El partido cambió tras la entrada de Nacer Chadli y Marouane Fellaini

Roberto Martínez tardó en reaccionar. Hasta el minuto 65 no entraron Marouane Fellaini -un cambio habitual con el resultado en desventaja- y Nacer Chadli -por un Yannick Carrasco que se ha mostrado como una mala elección para el carril izquierdo por su escaso bagaje defensivo-. Y entonces, el partido cambió.

Lo hizo a través de una jugada afortunada -o desafortunada, para Japón-. Jan Vertonghen remató un balón al segundo palo con la suficiente parábola para que se colase por el palo contrario, ante la incredulidad de un Kawashima que cometió un error garrafal confiándose. Era el 1-2 y Bélgica necesitaba la adrenalina que buscaba para enchufarse al partido. A partir de ahí, se volcó sobre la meta nipona y, de nuevo a través del juego aéreo, llegó el empate a dos con un gran cabezazo de Fellaini. El ‘Modo Fella’ no fallaba.

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Con el 2-2 en el marcador el partido se convirtió en una auténtica ruleta rusa. Cada ataque era ocasión de gol y el quinto gol del encuentro podía llegar para cualquiera de los dos equipos. Sin embargo, cuando ambos conjuntos parecía que firmaban la prórroga, un contragolpe perfectamente ejecutado por Bélgica acabó con el 3-2 final. La pausa de Courtois en el inicio de jugada, la salida desde atrás de De Bruyne, el carrerón de Meunier, el amago de Lukaku y la empujada de Chadli. Un contragolpe perfecto.

Tras el partido de hoy, y hablando en términos de opinión personal, parece evidente que Nacer Chadli le ha ganado la posición en el once a Yannick Carrasco. El ex del Atlético de Madrid no aporta equilibrio a un esquema que tiene claramente su punto débil en su banda izquierda, en la posición que ocupa el actual jugador del Dalian Yifang. Además, el retorno de Vincent Kompany no fue el esperado. Físicamente no está al 100% y sufría mucho en el duelo 1v1 ante los delanteros japoneses, mucho menos físicos que él defensa del Manchester City. ¿Puede ser el retorno de Vermaelen una opción? Personalmente, creo que no optará por ello Roberto Martínez.

Los puntos negativos son los habituales desde que llegó Roberto Martínez. El español consiguió paliar algunos de los problemas de la ‘era Wilmots’ pero otros siguen latentes. Aunque la fluidez en fase ofensiva ha mejorado, Bélgica sigue teniendo muchos problemas para abrir defensas bien estructuradas

Los puntos negativos son los habituales desde que llegó Roberto Martínez. El español consiguió paliar algunos de los problemas de la ‘era Wilmots’ pero otros siguen latentes. Aunque la fluidez en fase ofensiva ha mejorado, Bélgica sigue teniendo muchos problemas para abrir defensas bien estructuradas. Si el balón no entra, el partido se pone cuesta arriba y los minutos pasan y pasan como una losa sobre el equipo belga. Eso pasó en el primer tiempo y en los primeros minutos del segundo. Hasta que Bélgica no descubrió -quizás por suerte con el gol de Vertonghen– que era muy superior a Japón en el juego aéreo, no empezaron a crear un peligro real.

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Sin embargo, hay también aspectos positivos que recalcar. Bélgica sacó el carácter que teóricamente no tenía -y que no mostró, por ejemplo, en el pasado Mundial 2014 ante Argentina– para remontar un partido que tenía prácticamente perdido. Por otro lado, el banquillo mostró, en sus dos vertientes, ser efectivo. Por un lado, un Roberto Martínez que entendió el transcurso del partido y acertó con los cambios; por otro, unos jugadores suplentes que aportaron desde el primer instante en el que saltaron al campo.

Ahora, con esta victoria, Bélgica afrontará un rival teóricamente mucho más complicado que Japón: Brasil, la pentacampeona del mundo. El equipo de Neymar, Willian, Alisson, Thiago Silva, Gabriel Jesus o Filipe Luis… Con Tite a los mandos pero sin Casemiro por sanción.

Contra Brasil será un partido totalmente diferente. Bélgica se encontró hoy una gran Japón pero no hay duda que Brasil es harina de otro costal. Es un equipo ganador, habituado a dominar y atacar sin parar

Contra Brasil será un partido totalmente diferente. Bélgica se encontró hoy una gran Japón pero no hay duda que Brasil es harina de otro costal. Es un equipo ganador, habituado a dominar y atacar sin parar. Un equipo que o vence, o vence. Y más en un Mundial. Y ahí, entran dos ideas que chocan en mi cabeza, ambas con la misma fuerza.

Es cierto que Bélgica sufrirá contra Brasil, y mucho, en fase defensiva. Los brasileños tienen mejores atacantes que Japón, mucho mejores, y Bélgica ha demostrado sufrir mucho en defensa. Aunque ha encajado cuatro goles en cuatro partidos, las sensaciones que dejan los carrileros y un maltrecho Kompany no son las mejores. Sin embargo, a Bélgica le puede venir muy bien que Brasil tenga la pelota. Lanzar una presión sobre la base de creación del equipo de Tite y salir rápido al contragolpe, cómo ocurrió ante Túnez. Ahí puede estar la clave: recuperar y correr.

El viernes saldremos de dudas.