Situemos en contexto. En el Grupo 6 de la zona UEFA, clasificatorio para la Copa del Mundo 2019 de Francia, Bélgica está encuadrada con Italia, Portugal, Rumanía y Moldavia. Las Red Flames se encontraban en segundo lugar, a cinco puntos de Italia, las italianas con un partido más, y con seis unidades de ventaja sobre el combinado luso. Los siete ganadores del grupo se clasifican directamente para el la Copa del Mundo de Francia (7 de junio – 7 de julio de 2019), mientras que los cuatro mejores segundos juegan una repesca en dos rondas: semifinales (1 de octubre y 9 de octubre de 2018); y una final (5 de noviembre y 13 de noviembre de 2018). Únicamente hay en juego un billete para la Copa del Mundo a través de la repesca de la zona UEFA.

En esas condiciones, Bélgica se plantaba en Italia -en el coqueto estadio de la SPAL, que presentaba una muy buena entrada- para enfrentar a la líder de grupo con la necesidad de ganar para seguir en la pelea por la primera plaza, teniendo en cuenta que todavía queda una jornada en tierras belgas contra Italia.

El equipo belga, entrenado por Ives Serneels, empezó realmente bien. Dominando la pelota, la capitana Janice Cayman anotó a la media hora de juego, transformando desde los once metros. Sin embargo, poco después igualó Rosucci para las italianas. El empate no valía a Bélgica para acercarse a la primera plaza.

En la segunda parte, Italia se hizo con el mando del partido y fue muy superior a una Bélgica que apenas inquietó a Giulani, la meta italiana. En los minutos finales, tras un buen movimiento en el interior del área, Girelli definió a la perfección colocando el 2-1 para Italia. Sería el marcador definitivo.

El próximo 12 de junio Bélgica vuelve a la acción en un partido en Moldavia, equipo al que ganó 12-0 en la primera jornada de esta fase de clasificación. Las Red Flames no deberían tener problema para afianzar la repesca. Ahora, el primer puesto y el billete directo a Francia 2019 se presentan virtualmente imposibles.